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La Verdad de la Milanesa (Cambia, todo cambia...)



¡Hola Amigos! 
Arrancamos nuevamente la travesía el lunes 16 de mayo a las 12 del medio día… medio tarde, pero al no tener que hacer más de 35 Kms no pasaba nada con ese horario. 
Salimos de General Villegas que tan bien nos trató, transitamos unos metros por la ruta 188, luego retomamos la 33 y un kilómetro más allá, entramos en la ruta 226. 
La verdad es que el tráfico es muy bajo y es altamente recomendable para pedalear tranquilo.
Ahí viene... ¿No se ve?
El puntito ese...
Ahora si...
Almorzamos y luego de seguir, llegamos a Tres Algarrobos entradas las 4 de la tarde y nos dirigimos a los Bomberos Voluntarios. Llegamos en un mal momento ya que estaban saliendo para un incendio en algún lugar. Nos atendió una señora de la comisión y nos dijo que al cuartel no ingresaba nadie que no fuera de la comitiva de los Bomberos… Así que ante la negativa nos fuimos a la estación de servicio de la plaza principal del pueblo donde de una nos dijeron que no había problema con armar la carpa en el estacionamiento.
Choza Rutera lista pa´pernoctar.
La noche fue fría y no daban ganas de salir a hacer de comer. Por lo que resolvimos con unos mates y Bizcochos. La dormilona nos sorprendió temprano… Rmoy roncaba a las 10 y yo 10 y media me uní a ella.
La mañana nos sorprendió con una macana olímpica de El Nardios… por primera vez en la historia del viaje, se ve que no aguantó y a las 7:45 de la mañana hizo pis dentro de la carpa. La revolución fue impresionante y para nada agradable el despertar de ese día.
Después de limpiar, desayunamos y tipo 10 de la mañana nos vino a hacer una nota “Gabriela Soldani” para su página de Face “Todo Cuenca TV” que pueden ver acá abajo. 



¡Gracias por la buena onda!


Arrancamos la pedaleada a las 11 menos diez de la mañana… Ese día, estuvo particularmente fría la ruta y l viento húmedo, no hizo que todo fuera más fácil… todo lo contrario. Pero había que seguir y ponerle voluntad, así que visualizando una ducha caliente y comodidad para dormir mejor que de costumbre.


Linda locación para un episodio de The Walking Dead... 
Llegamos luego de más de 5 Hrs de travesía a Carlos Tejedor. Fuimos a la YPF que está entrando al pueblo y preguntamos si tenían duchas y un lugar donde acampar… NO. ¿Y saben dónde se puede? Eeemmmm NO. Ok… Muchas gracias Señor YPF. Le pregunté a Romy si quería probar suerte en los Bomberos y si había una negativa por parte de ellos, mínimamente pedir que nos dejaran duchar… y así lo hicimos. Fuimos hasta el centro y llegamos al Cuartel. Nos atendió el Cuartelero y a nuestro pedido, nos dijo que iba a comunicarse con el Jefe para ver qué onda, pero que seguramente no iba a haber drama de que nos quedáramos. Efectivamente nos dijo luego de unos minutos que estaba dada la orden para que pasáramos la noche y que nos ducháramos. También nos dieron dos colchones donde dormir y nos habilitaron una pieza para pernoctar.
El Jefe nos dijo que “el Cuartel es de la gente del pueblo y de los que lo necesiten…”
¡GRACIAS por todo!

Con La Muchachada de Los Bomberos de Cralos Tejedor.
Al otro día nos levantamos y sin desayunar nos vinieron a buscar de la Radio Municipal para hacernos una nota. Mientras nos la hacían, nos invitaron con unos ricos mates y unos tremendos pastelitos de membrillo. De ahí, nos fuimos a la “FM del SOL” donde también nos entrevistaron. Una mañana productiva a nivel publicidad y contacto con la gente.
Salimos de Tejedor pasadas las 12 del mediodía y pedaleamos los siguientes 40.6 Kms con nubes y un frío que iba y venía…
Entramos a la localidad de Curaru pasadas las 5 de la tarde y con el fresco apretando fuerte en todo el cuerpo. Nos dirigimos a los Bomberos por recomendación de los chicos del cuartel de Carlos Tejedor. Ahí conocimos a Gustavo, el Jefe de los Voluntarios del lugar e inmediatamente nos dijo que podíamos pasar ahí las noches que quisiéramos. Agradecimos y le dijimos que sólo estaríamos una noche ya que pensábamos seguir la pedaleada el día siguiente.


Más tarde, conocimos a Daniela, una chica que vive en frente del Cuarten con su numerosa Familia que nos invitó a comer unas milanesas riquísimas. Nos preguntó porque no nos quedábamos un día más a pasarla con ellos y conocer el pueblo. ¿Y porque no? Nos preguntamos… ¿Quién nos corre? ¿Estamos apurados? No… Entonces SI. Gente linda se debe disfrutar. Y así es cómo decidimos pasar un día más en Curaru, un lugar chiquito, pero con gente inmensa de un corazón gigante.
Bomberos limpiando a fondo la Auto Bomba.
La Bichito y La Bellota dentro del Cuartel.
Con Daniela, Romina y todos sus chicos pasando una hermosa noche!
Despertando al día siguiente.

La verdad que la pasamos GENIAL.
Al día siguiente, salimos a conocer el Pueblo de la mano de nuestra guía turística personal Dani.
Esa noche nos invitaron a comer Ñoquis Alemanes… ¡Una delicia! 
¡GRACIAS POR TANTA BONDAD!

El viernes 20 amaneció nublado, pero era tiempo de seguir camino, y luego de que varios habitantes del pueblo se llegaran a saludarnos, partimos rumbo a Pehuajó dejando en Curaru nuevos amigos para toda la vida.

Llegamos a la localidad de Pehuajó bastante tarde y con mucho frío. Decidimos no entrar en el pueblo y pasar la noche en la estación de Servicio que está en el cruce de la 226 y la 5. Donde esta la “supuesta” estatua de Manuelita… ¿Por qué supuesta? Vean el siguiente video para averiguarlo. ACÁ.


Arrancamos rumbo a San Carlos de Bolivar pasadas las 12 del medio día por cuestiones técnicas… la colchoneta Auto-Inflable mía (Lucas), se había pinchado y amanecía durmiendo en el suelo con toda la incomodidad que eso significa. Luego de batallar con los partes y la solución que traía la colchoneta para parcharla, que estaba totalmente seca e inservible, logré poner el parche donde había encontrado la pinchadura (que dicho sea de paso, no era producto de ninguna espina, sino que era producto de un mal diseño de fabricación y de tanto abrirla y cerrarla se rompió la tela) y seguimos viaje. Ese día tuvimos frío en la ruta, por primera vez y de verdad. Llegamos a Girondo pasadas las 5 der la tarde… es decir, muy tarde para seguir pedaleando. La cuestión es que Girondo, es un grupo de tres casas y una escuela que parecían desiertas. A Romy mucho no le gustó y después de analizarlo unos minutos, decidimos seguir adelante. Tarde. Hicimos unos 5 o 6 Kms y encontramos una estancia de mano izquierda que se llama “El Centinela”. Romy entró a preguntar si podíamos armar la carpa del lado de adentro de la tranquera y volvió con una frase que me sorprendió…: “Somos Famosos. Nos conocen del Face”. ¡QUE BUENO! Ahí conocimos a Sergio, María, Agustina y Morena. Una familia que nos trató de primera. Nos ofrecieron un baño caliente, una cena impresionante de asado de tira al horno de leña (la famosa cocina económica) y dormir en una cama por segunda vez en todo el viaje. Charlamos de muchas cosas linda y volvimos a hacer amigos en La Ruta.



Al otro día salimos no antes de desayunar cómo reyes y reabastecernos de agua. Nos dieron una agua mineral sacada directamente del molino que es impresionantemente RICA!


¡Siempre agradecidos con ustedes!


Ese día viento en contra (cómo casi todo el viaje), arribamos a Bolivar a las 4 de la tarde aproximadamente. Entramos al Pueblo por la misma 226 e increíblemente apenas cruzamos la ruta 65, la cosa cambió… tan así como lo escribo… Un cruce y de repente los camioneros se volvieron completamente hostiles y hasta algunos autos nos gritaron cosas que mejor no repetir.
Nos llegamos al centro del lugar hasta la dotación de Bomberos Voluntarios a pedir asilo por esa noche y luego de realizar una llamada telefónica el encargado nos dijo que al presidente de la Comisión “no le gustó la idea” que esperáramos porque nos iba a averiguar sobre donde podíamos hacer carpa. Que ya llamaba de vuelta para pasar el dato… Esperamos y el sol bajo mucho. Ya las casas hacían sombra. La llamada nunca llegó y nos fuimos. Sin antes dejarle un mensaje al Presidente de la Comisión… “Por favor, dále este mensaje de mi parte” le dije al encargado…: Cuando pasamos por Carlos tejedor y los Bomberos del lugar nos recibieron, obviamente le dimos las gracias al Jefe por eso. Y él contestó, “El Cuartel no es de los Bomberos, el Cuartel es de la Gente del Pueblo y de Cualquiera que lo necesite”. El Encargado no sabía si sonreír o no… pero sabía que estaba diciendo una verdad. ¿Le habrá pasado mi mensaje al Presidente? ¿Ustedes que piensan?
De ahí pedaleamos hasta las afueras sobre la ruta 65 a una estación de servicio que parecía sacada de una Peli de La Masacre de Texas. Terminamos de armar la carpa casi sin luz. No fue una buena noche y para colmo mi colchoneta parchada se seguía desinflando (así cómo mi paciencia).

Acá voy a hacer una salvedad… No se crean que todo es color de rosas en un viaje cómo éste. Abundan los ratos no tan buenos y los ratos que son raros. Los ratos de estrés, de melancolía, de incomodidad. Los ratos de mal humor.


Nosotros queremos destacar todos los otros momentos que son hermosos y mágicos. Pero la realidad de pedalear las rutas es de sensaciones bien mixtas.


El hecho de que un tipo con un camión gigante que debe tener el “piringundín” más chiquito del universo (a buen entendedor pocas palabras) te tire semejante mole encima sin importarle nada más que el horario que debe cumplir y hacerte sentir que si te aplasta o no, es secundario, aseguro que no le sacaría nada bueno a nadie. Y sólo estoy citando una de las muchas cuestiones que tienen las rutas…

Pero bueno, volvamos luego de ésta aclaración a las cosas lindas… aunque todavía faltan algunas sorpresas en ésta etapa de la travesía.



Arrancamos al otro día el camino más largo sin pueblos ni estaciones de servicio hasta el momento. De Bolivar a Saladillo. 150 Kms de NADA…


Viento en contra cómo casi siempre llegamos hacer el primer día unos 37 Km y llegamos a una estancia que se llama “El Trío” donde conocimos a otro Sergio y toda su Familia. Nos permitieron hacer carpa cerca de la tranquera y nos ofrecieron una ducha caliente. Tuvimos un atardecer digno de una postal…










Al otro día nos convidaron con unas riquísimas Tortas Fritas y cuando estábamos a punto de salir se desató un viento tremendo. 

Ése día no se pudo pedalear y por primera vez en el Viaje, sentado mientras chupaba todo el frío que ese vientito ofrecía me pregunte: “¿Qué carajo hago acá en el medio de la nada pedaleando como un gil y cagándome frío de ésta manera…?”
Decidí meditar en silencio y después de un buen rato (horas) se lo conté a Romy como quién no quiere la cosa…


Salimos nuevamente a la ruta a las 11:24 de la mañana del día siguiente y ese día hicimos aproximadamente 54 Kms hasta la entrada de General Alvear (pueblo al que no íbamos a entrar porque está a 15 Km de la ruta 205. Ahí, en esa encrucijada, hay un puesto policial de vialidad. En donde conocimos a José, uno de los policías a cargo que corre en bicicleta. Compite. Así que ¿Qué mejor? Nos dejó hacer carpa en la parte de atrás del puesto, nos habilitó la cocina para lo que necesitáramos y además nos permitió bañarnos.




Seguimos Camino al día siguiente pasadas las 11 de la mañana y nuestro amiguito el viento, empezó a hacer de las suyas una vez más. Ese día rendimos solamente 27.5 kms y llegamos con una tormenta que nos pisaba los talones a una estancia que no tenía nombre pero que se notaba estaba ahí desde hacía mucho tiempo. Pedimos un lugar donde armar la carpa que estuviera bajo techo (en lo posible) y nos dieron un lugar en un establo… La cuestión es que ese lugar se usaba de gallinero (y estaban las gallinas y gallos) y para poner algunos terneros en la noche. El suelo estaba plagado de desechos animales de todo tipo, el olor era intenso y la oscuridad la más negra de hasta el momento. A las 4:27 de la madrugada los gallos empezaron a cantar y era cómo si los tuviéramos incrustados en los tímpanos (mi colchoneta seguía desinflándose…), los terneros llamaban a no sé qué otro animal que desde lejos les contestaba. Así también los gallos que tenían diálogos a la distancia con Gallos de otras galaxias… Sí, así de fuerte gritaban los emplumados diabólicos éstos. Desde esa hora no pudimos dormir más. ¿Y adivinen qué? Al otro día amaneció lluvioso y cubierto por completo el cielo. El Clima, con voluntad propia nos iba aponer a prueba.


Lo analizamos un rato mientras tomábamos unos mates. ¿Seguimos o nos quedamos a ver que sale? La respuesta mutua fue la misma: “A menos que se venga un tornado NÚNCA MÁS SE DUERME EN UN GALLINERO O ESTABLO CON ANIMALES”. Miramos el cielo otra vez y la garúa era menor. Un tornado no se viene. Así que rajemos de esta mugre y vemos hasta donde llegamos.


Salimos a la ruta pasadas las 10:30 de la mañana y el viento se estaba encabronando de verdad. Siempre de frente el muy turro y cada vez más fuerte.


Pedaleamos 30 Kms ese día y por fin llegamos después de 4 días bastante memorables a la Ciudad de Saladillo.


Lo primero que hicimos fue tomar unos mates en frente de una estación de Servicio Shell y pegamos buena onda con uno de los Playeros que nos regaló el agua caliente y además nos puso en contacto con sus suegros que son Prescindentes de la Comisión del Club San Cayetano de esa localidad. Nos habilitaron de una las instalaciones y vinieron del Canal 5 de esa localidad a hacernos una nota. La Pasamos muy bien y pernoctamos bajo techo y sin tener la necesidad de armar la carpa.



El Sábado 28 nos recibió con un viento que estaba más enojado que el del día anterior… Wind Gurú (página que predice con mucha efectividad los vientos) nos informó que el viento y a ir aumentando el domingo, el lunes iba a bajar un poco, pero para pedalear sin peligro de caídas, recién el martes… El Viaje nos está poniendo a prueba. Nos frena casi 4 días a tan solo 76 Kms de La Laguna de Lobos, que es el primer punto a llegar de nuestra Travesía. Paciencia, paciencia, paciencia, paciencia, paciencia… A todo esto llevamos pedaleados 1038 Kms, de los cueles sabemos que 1007 fueron con viento en contra (los únicos 30 a favor fueron de Piedritas a Gral. Villegas). Pero bueno… ¡A doble esfuerzo, doble o triple satisfacción!

Los cuatro días se convirtieron en seis… Y pudimos emprender los últimos 76 Kms que nos separaban de nuestro primer punto. “La Laguna de Lobos”.
Habiendo pedaleado sólo 25 Kms, siento que la estabilidad de la Bicicleta y el Nardios Móvil estaba medio rara y paré al costado del camino… Para mi sorpresa, el soporte que une al Nardios Móvil con la Bici, ¡estaba QUEBRADO! ¡¡¡¡HHAAAAAAAAAAA!!!!


“…Se acabó”, pensé, “No quiero viajar más así. Todo se rompe y así no quiero más…”


Llegó Romy unos minutos después y me encontró sentado en el suelo.

Le dije lo que me pasaba y luego de pedirme que me calme, me dijo que iba a preguntar en el galpón que se veía a unos doscientos metros si sabían de alguien que pudiera soldar al carro.


Volvió con la noticia de que el hombre del lugar no estaba… Pero que si tenía todas las herramientas para poder hacer el trabajo. Lo malo era que era camionero y estaba de viaje. Estábamos evaluando la situación un poco más tranquilos y se nos acerca la mujer a la que se le había preguntado. Nos dijo que el hijo de 14 años, se animaba a hacer el trabajo. ¿Qué otras opciones hay? Ninguna. Así que dale que va…


Mientras estaban arreglando al Nardios Móvil, empiezo sentir una leve incomodidad en mis cuartos traseros. Busqué un lugar más privado y luego de un reconocimiento de la zona, llegué a la conclusión de que me estaba saliendo una ¡Fucking Hemorroides del tamaño de una Maní Saborizado!





Recapitulemos…:
*Apareció una varilla quebrada en la carpa nueva a sólo días de salir.
*Se rompió la pata del Nardios Móvil a menos de 100 Kms de salir.
*Se rompió Arturito en Naschel a tan sólo 160 Kms de nuestra salida.
*Se rompió en dos lugares la colchoneta nueva por una falla que no fue por el uso.
*Se rompió el agarre del Nardios Móvil.

Por suerte en vez de hincharse una vena de mi cerebro, se me hinchó una del tuje…  ¿Y adivinen qué? Obvio… NO SE PODÍA SEGUIR PEDALENADO.



La gente que nos había solucionado lo del agarre, nos ofreció que nos quedáramos en el taller hasta que me sintiera mejor. Y así lo hicimos.


Un galpón gigante que se usaba para trabajar de vez en cuando y que la mayoría del tiempo estaba vació no era la excepción a la regla de esos lugares, había muchas lauchas descaradas que por la noche se subían en la carpa y hasta nos hicieron un hueco en el piso de nuestra amada Choza Rutera para poder llegar a la comida de El Nardios.


La primer noche que hicimos en ese lugar tuvimos una charla de madrugada.

No vamos a extender tanto la cuestión.


Nos preguntamos…: ¿Así queremos seguir el viaje?


Respuesta…: No.
Pregunta…: ¿Queremos dejar de viajar?
Respuesta…: No.
Pregunta…: ¿Y qué hacemos ahora?
Respuesta…: Seguimos hasta La Laguna de Lobos y nos replanteamos de qué forma y cómo seguimos el viaje en unos meses.



Y así llegamos a la conclusión de que se venía una pausa en la Travesía.


Al día siguiente mi incomodidad estaba en su apogeo y el día pasó lento e incómodo. Al otro día me sentía mejor y al siguiente no aguanté la quietud y así cómo estaba arrancamos nuevamente la pedaleada los cuatro… Sí, los cuatro: Romy, El Nardios, Yo y el Maní Saborizado.
Llegamos a la localidad de Roque Pérez y paramos para tomar unos mates. 



Faltaban unos 30 Kms para nuestra meta y yo estaba más que embalado con seguir dándole al pedal. Así que incomodo o no. Seguimos y seguimos hasta que por fin, llegamos a La Laguna de Lobos el Domingo 05 de Junio del 2016. Y habiendo pedaleado los últimos 51 Kms con el Fuckin Maní. Pedaleada estoica si las hubo desde el comienzo… No cualquiera se lo bancaría.









Ahí conocimos a Cari, Germán y Emma. Que al vernos arribar a nuestro primer destino, se nos acercaron a saludarnos y no dudaron en ofrecernos su casa para pasar el tiempo que necesitáramos.




Todo fluyó de una manera muy armónica y se dio la causalidad de que mis viejos andaban por Capital Federal, lo que hizo que nos pudiéramos volver motorizados. 



Y luego de pedalear 1114 Kms en 54 días y de pasar 7 días en los de los chicos, disfrutar de unos mimos impresionantes por parte de ellos, unas comidas espectaculares hechas por Cari y miles de charlas mates, bizcochos y muchos tés de por medio, el domingo 12 nos pasaron a buscar y después de cargar hasta las tutucas la Eco, emprendimos la retirada de éste primera parte de nuestro viaje.



¡GRACIAS CHICOS POR SER CÓMO SON! Las palabras se quedan cortas para agradecerles a ustedes y a todos los que sin conocernos nos recibieron con tanto amor.


¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS!



salimos de viaje el 13 de abril y llegamos nuevamente a Traslasierra el 13 de junio.

Y si se están preguntando qué onda con seguir viajando… Queremos dejarlos tranquilos con un “SI”. ¿De qué forma? Eso se los contamos pronto… ;)


Lucas, Romy y El Nardios


P.D.: El Maní desapareció dos días después de arribar a La Laguna.

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